¿Lógica en lo Audiovisual?

El racionalismo razonable es el que dispone de una razón que está enterada de sus barreras y obstáculos pero que a la vez admite la función que le corresponde a otras condiciones del alma. Como actitud frente a los problemas es acertado analizarlos con la razón pero advirtiendo que tiene sus restricciones. La razón concede certezas en algunos casos, conjeturas en otros y también en ciertos casos dudas o incertidumbre. La razón otorga en términos generales más o menos la solución. Conduce a tomar una solución dentro de tres divisiones que son: la certidumbre, la conjetura y la incertidumbre. Estas tres divisiones no habría que asimilarlas literalmente, como tres estados bien definidos y delimitados, sino como tres notables puntos de referencia dentro de una sola fase. Y la evaluación correspondiente a cada uno de esos estados varia: más fuerte o menos fuerte. Seria falso forzar la evaluación ante una simple certeza, o ante una conjetura, para aceptarlas como certidumbres o seguridades.

A su vez también es probable el hecho de que la razón no pueda otorgar ninguna solución. Entonces la razón no proporciona ninguna evaluación, o la proporciona en estados que se hallan por debajo de la certeza, no es incorrecto tomar en cuenta a otras condiciones del alma.

Hay dos actitudes elementales con respecto a la razón: la primera que la razón es todo (racionalismo absoluto), es la más valiosa facultad y la única que se debe atender. La segunda es el estado contrario, es la reacción total a ese racionalismo, la aversión hacia la razón, solo tiene importancia el sentimiento y la fe.

El buen sentido es una especie de salvavidas para ese razonamiento estricto, algo así como una prolongación de la razón. Es un sentido que se acerca después del razonamiento, o mejor dicho ligado a él. Después de hacer toda la lógica posible, cuando paso el raciocinio por el problema, llega el momento en que el instinto salvador resuelve las cuestiones del tal problema o caso. A su vez este sentido tiene un opuesto: el sentido común malo, es el que se encarga de negar todas las verdades, hallazgos e ideales del alma humana. Es el sentido que no se pone de acuerdo con la lógica y no admite a lo que se denomina el buen razonamiento. Pero tanto el buen sentido como el mal sentido no son instintos superiores a la razón y tampoco son el resultado de alguna condición que precede a la lógica.

En la producción audiovisual estos sentidos son instintos que se presentan en algunas instancias. La razón en principio debería dar las pautas de si se va a preferir aplicar una música pregrabada a la imagen o si va a ser concebida especialmente para el caso, a mi parecer en la primer opción es más que nada algo de sentido común pero en la segunda opción es el buen sentido aquel que dará ayuda a la razón para resolver los problemas audiovisuales con soltura.

Contáctenos sin compromiso, click aquí